
https://focus.huffingtonpost.fr/2023/08/16/72/0/4292/2414/0/0/60/0/0873908_1692167316174-000-33pg864-1.jpg
La Canícula en Francia: Un Debate Meteorológico
Desde el 28 de junio, la situación climática en Francia ha generado un intenso debate. El sur-este del país se encuentra en vigilancia naranja debido a las altas temperaturas, a excepción de dos menos afetados: las Hautes-Alpes y la Corse-du-Sud, que sorprendentemente se mantienen en vigilancia amarilla. Estas “taches amarillas” en el mapa de Météo-France han llamado la atención tanto de los ciudadanos como de los medios de comunicación.
SYLVAIN THOMAS / AFP
Canicule: el caso de estos dos departamentos que permanecen en vigilancia amarilla a pesar del calor genera debate.
Los diarios como Libération han investigado si realmente las Hautes-Alpes y la Corse-du-Sud se han librado de las temperaturas extremas. Según Météo-France, los límites para declarar una alerta de canícula se determinan en función de las vulnerabilidades locales, como la mortalidad y las hospitalizaciones. Para estas regiones, los termómetros no han superado los umbrales establecidos durante la oleada de calor.
Las Temperaturas en Debate
El 1 de julio, las temperaturas en Ajaccio alcanzaron los 31 grados y en Gap llegaron a los 30 grados, pero rápidamente descendieron, impidiendo así que se consideraran bajo la categoría de canícula. Según Pierre-Louis Quibel, un meteorólogo de Météo-France, esta variación de temperaturas fue clave para decidir el estatus de vigilancia amarilla. “Estos departamentos no han experimentado una ola de calor constante, lo que justificó la elección del amarillo”, explicó.
A pesar de esta explicación oficial, la decisión de mantener la vigilancia amarilla en estas regiones ha sido cuestionada. Durante el 2 de julio, el debate continuaba, con las Hautes-Alpes y la Corse-du-Sud aún en comparación con otros departamentos que enfrentaban alertas más serias.
Críticas a Météo-France
Algunos meteorólogos independientes han expresado su escepticismo acerca de la evaluación de Météo-France. Paul Marquis, un meteorólogo de la región, mencionó que han habido “noches tropicales” que alcanzaron temperatura mínima de 20.5 grados, algo que solo se había experimentado seis veces en la última década. Su crítica se basa en las dificultades que enfrentan los residentes, sugiriendo que, al no estar en los criterios a un grado cercano, el estatus de amarillo resulta incoherente.
Por otro lado, Yann Amice, otro meteorólogo también independiente, argumentó que la Corse-du-Sud es efectivamente una “isla-montaña” con diferencias significativas de temperatura entre regiones. Mientras que en Ajaccio los termómetros marcan 32 grados gracias a los vientos marinos, Figari sufre temperaturas que exceden los 37 grados. Amice critica la evaluación de Météo-France al calificar que no tiene sentido adoptar enfoques administrativista ante fenómenos climáticos.
El Impacto en la Población Local
El debate sobre las alertas meteorológicas se ha traducido en sentimientos de inseguridad y confusión entre los residentes. La apertura de instalaciones como patinaderos por parte de las autoridades locales es una medida que ha sido bien recibida, pero también genera interrogantes sobre las decisiones administrativas que parecen ignorar la situación crítica.
A medida que se desarrollan estos eventos climáticos extremos, es fundamental que las autoridades mantengan una comunicación clara y basada en evidencias. La población tiene derecho a entender los criterios detrás de las decisiones que afectan su seguridad y bienestar.



