
https://focus.huffingtonpost.fr/2025/06/30/188/0/5024/2826/0/0/60/0/40f87f1_upload-1-tnntf407dl0u-000-38xp3np.jpg
Calor intenso en las escuelas: ¿cierras o abres?
La **ola de calor** que atraviesa Francia ha llevado a un dilema esencial para los **alcaldes**: ¿deben cerrar las **escuelas** o mantenerlas abiertas durante los últimos días antes de las vacaciones? Con temperaturas que alcanzan los 38 grados, la **ministra de Educación**, Élisabeth Borne, ha instado a tomar decisiones “pragmáticas y caso por caso”. Las escuelas se han convertido en un caldo de cultivo para el **malestar** térmico, poniendo en riesgo la salud de los estudiantes.
MATTHIEU RONDEL / AFP
Algunas escuelas están cerradas el 30 de junio de 2025 en Francia.
Más de **200 escuelas** ya han decidido cerrar de manera total o parcial, lo que representa solo una pequeña fracción de las 45,000 instituciones educativas del país. Aunque estas decisiones son excepcionales, Borne ha subrayado que podrían implementarse cierres temporales en caso de una alerta de **vigilancia roja**. Los alcaldes y prefectos tienen la **responsabilidad** de decidir el cierre, siempre en consulta con las **autoridades académicas**.
Comunicaciones urgentes para padres
Los padres se enfrentan a un verdadero **desafío logístico** cuando las escuelas cierran. En **Melun**, por ejemplo, el alcalde Kadir Mebarek tomó la decisión de cerrar todas las escuelas hasta el 2 de julio y se aseguró de notificar a los padres por **SMS**, permitiendo así que pudieran organizarse con antelación. “Si alguno de nuestros alumnos llegara a sufrir un **accidente térmico**, me sentiría devastado”, expresó Mebarek.
Decisiones similares han sido adoptadas en otras ciudades del país, como en **Vaucluse**, donde varias municipalidades han optado por cerrar las escuelas en los días más críticos. Esto demuestra que la salud y el bienestar de los **estudiantes** es la prioridad, aun cuando pueda causar inconvenientes a las familias.
La protección de los empleados
En lugares como **Écommoy**, el alcalde ha justificado el cierre de la escuela materna como un modo de proteger a sus **empleados** de los efectos del calor extremo. “Mi decisión está destinada a garantizar la seguridad de quienes trabajan en la institución”, declaró en sus redes sociales. Sin embargo, no todas las municipalidades han tomado medidas drásticas, temerosas de dejar a los padres sin opciones de **cuidado**.
Algunas escuelas están buscando alternativas para manejar el calor en sus instalaciones. En Nantes, por ejemplo, los docentes han optado por realizar las actividades en **corredores** o afuera, bajo los **árboles**, para proporcionar un alivio temporal del calor extremo. Aunque estas estrategias son útiles, muchos docentes consideran que no son suficientes. “Es mejor que nada, pero no resuelve la situación”, afirmaron.
Desafíos a largo plazo
La pregunta subyacente que plantea esta situación es la necesidad de una **adaptación** estructural a los efectos del **cambio climático**. Con el aumento de la frecuencia de estos episodios de calor extremo, es vital que se implementen estrategias a largo plazo para proteger a las futuras generaciones. Las escuelas deben estar preparadas, no solo para enfocarse en estos eventos críticos, sino para integrarlos dentro de un marco de respuesta más amplio al desafío ambiental.
Este dilema climático representa una realidad que no se está resolviendo por sí sola. A medida que las **temperaturas** continúan siendo extremas, se vuelve fundamental encontrar un equilibrio entre la educación y la seguridad de los alumnos. La responsabilidad recae sobre los **líderes** locales, pero también sobre las **políticas** educativas a nivel nacional, para garantizar que, independientemente de la temperatura, la educación no se vea comprometida.



