
“Es mi deber hacer todo lo posible para tratar de contribuir a lograr una paz justa, utilizando el arma más fuerte: la diplomacia”: el líder de la Lega, Matteo Salvini, en una entrevista con la prensa, confirmó su intención de ir a Moscú en el próximos días. Se filtró una noticia después de la reunión de Draghi-Putin de que los círculos del partido se habían reducido inmediatamente al hablar de “hipótesis de trabajo”. Una iniciativa que, aunque aún no se ha formalizado, ha sido recibida con frialdad en los círculos gubernamentales. No es casualidad lo que precisó Salvini: de materializarse el viaje, añade, “tomaré todas las gestiones necesarias y antes que nada lo hablaré con el presidente Mario Draghi”. Luego una aclaración más: “Vas si lo necesitas, no hay certezas”, le dijo Anch’io a Sabato en Rai Radio Uno.
“Lo estoy haciendo todo”
Durante una reunión electoral en Como, el exministro del Interior dejó claro que su intento de reunirse con Putin es muy serio: «Draghi hizo bien en llamar a Putin y estoy haciendo lo mejor que puedo. Pero ya escucho los estribillos de la izquierda porque si alguien que es bueno para lo políticamente correcto dice ir a Moscú, entonces es una gran operación de paz. Si se va Salvini, quién sabe qué pasa, pero nosotros tenemos los hombros anchos y solo tenemos que seguir adelante».
El lamentable precedente
De pasar esta misión -unos días antes que las oficinas administrativas- sería la segunda iniciativa diplomática tras la desafortunada del 8 de marzo. En esa ocasión Salvini fue retado en la estación de Przemyśl, la localidad polaca a unos diez kilómetros en la frontera con Ucrania, por el alcalde de la ciudad Wojciech Bakun quien primero agradeció a Italia, luego, frente a las cámaras, mostró una camiseta con la cara de Putin. Y dirigiéndose a Salvini le dijo: “No lo recibo, ven conmigo a la frontera a condenarlo”. El “Capitán” viene repitiendo desde hace tiempo que estaría dispuesto a ir “incluso a pie” a Moscú, como a Estambul, para abogar por la causa de la paz y el diálogo.
Con respecto a una misión a la capital rusa, el líder de la Liga Norte había estado en el centro de una polémica periodística el mes pasado, luego de que algunos medios de comunicación señalaran que su partida era inminente. Una iniciativa que él mismo desmintió rotundamente, afirmando que nunca había pedido siquiera un visado y “ni siquiera sabía” dónde estaba su pasaporte. Pero esta vez el panorama parece ser muy diferente.
La frescura del Palacio Chigi
ningún comentario del Palazzo Chigi, incluso si en los círculos gubernamentales esta hipótesis no parece haber sido bien recibida. Los mismos círculos observan que, de realizarse la visita, se trataría de una iniciativa autonómica, con un vago sabor electoral, aunque distinta de los cauces oficiales, lo que en última instancia podría crear algún obstáculo a la iniciativa diplomática.




