Las decisiones de **Donald Trump** son frecuentemente objeto de revisión y a menudo suspendidas por jueces **estadounidenses**. Sin embargo, esta dinámica podría estar a punto de cambiar. La **Corte Suprema estadounidense**, que ahora tiene una mayoría conservadora, otorgó una valiosa victoria a la **Casa Blanca**, al decidir limitar el poder de los jueces para bloquear decisiones del ejecutivo que consideren ilegales.
Con un voto de seis a tres (seis votos **conservadores** en contra de los tres progressistas), la Corte Suprema ha dictaminado que las decisiones de ámbito nacional emitidas por los jueces federales «probablemente exceden los poderes otorgados por el **Congreso** a los tribunales federales».
«Cuando un tribunal concluye que el poder ejecutivo ha actuado de manera **ilegal**, su respuesta no puede ser sobrepasar sus propios poderes», expresó en nombre de la mayoría la juez **Amy Coney Barrett**.
«Una amenaza para el Estado de Derecho»
Administraciones tanto republicanas como **demócratas** han manifestado su frustración ante estas suspensiones que permiten a un único juez federal bloquear políticas que tienen un impacto nacional crucial, como el **aborto**, la **inmigración** o los **préstamos estudiantiles**. Esta decisión podría tener consecuencias significativas para todos los litigios en contra de la administración Trump y sus sucesores.
Sin sorpresa, Donald Trump celebró la decisión en su red social **Truth Social** como «una gigantesca victoria».
Por otro lado, la juez progresista **Sonia Sotomayor** calificó la decisión como una «invitación al gobierno a **contornar** la Constitución». «El poder ejecutivo puede ahora implementar políticas que infrinjan la jurisprudencia establecida y violen los derechos constitucionales de innumerables individuos, y los tribunales federales estarán limitados para detener plenamente estas acciones», lamentó.
«Ningún derecho es seguro en el nuevo régimen jurídico que crea la Corte», resumió **Sotomayor**. Su colega progresista **Ketanji Brown Jackson** advirtió también sobre «una amenaza para el Estado de Derecho».
Un decreto sobre el derecho del suelo como origen del litigio
El origen de este litigio está en un decreto presidencial de **Donald Trump** que modifica el **derecho del suelo**, una de las medidas más criticadas de su nueva administración. Este decreto fue declarado inconstitucional por todos los tribunales y cortes de apelación federales que lo revisaron. La Corte no se pronunció sobre la constitucionalidad de dicho decreto. La administración Trump no solicitó que se levantara la **suspensión** de su decreto en este momento, sino que limitaran la extensión de las suspensiones a las personas directamente involucradas en las demandas.
Esta decisión «podría crear un **panel** de derechos» en palabras de **Steven Schwinn**, profesor de derecho constitucional en la Universidad de Illinois en Chicago. «El derecho del suelo será reconocido en ciertas áreas y para ciertas personas, quienes hayan ganado en juicio, pero no en lugares donde no ha existido acción legal y para las personas que viven allí», explicó.
El principio del **derecho del suelo**, consagrado en la **14ª Enmienda** de la Constitución, establece que todo niño nacido en **Estados Unidos** es automáticamente ciudadano estadounidense. El decreto de la administración Trump prohíbe al gobierno federal emitir pasaportes, certificados de ciudadanía u otros documentos a los niños cuya madre reside ilegalmente o temporalmente en EE. UU., y cuyo padre no es ciudadano estadounidense o titular de la famosa **tarjeta verde**.
La 14ª enmienda fue adoptada en 1868, tras la **Guerra Civil** y la abolición de la esclavitud, con la finalidad de garantizar los derechos de los esclavos emancipados y sus descendientes.
La reciente decisión de la Corte Suprema señala un cambio de rumbo en la relación entre el poder judicial y el ejecutivo, lo que podría tener profundas implicaciones para el futuro de la justicia en Estados Unidos. La tensión entre el respeto a la Constitución y la ejecución de políticas gubernamentales seguirá en el punto de mira, y su desarrollo será observado de cerca por ciudadanos y juristas en todo el país.

