
https://focus.huffingtonpost.fr/2025/06/26/246/0/4647/2613/0/0/60/0/89f1a86_upload-1-2syhm2bjsuex-063-2222304617.jpg
La Corte Suprema de los Estados Unidos, que hoy tiene una mayoría conservadora, ha emitido una reciente decisión que puede cambiar el panorama de la salud reproductiva en el país. Esta sentencia, dictada el 26 de junio, permite que Carolina del Sur retire el financiamiento público a Planned Parenthood, un organismo clave en la atención de la salud reproductiva y el control de natalidad para millones de mujeres y personas de bajos ingresos.
JUSTIN SULLIVAN / Getty Images via AFP
El contexto de la decisión
La Corte Suprema, en su decisión histórica, no abordó directamente el tema del aborto, que sigue siendo legal en Carolina del Sur en las primeras seis semanas de gestación. En cambio, se centró en el financiamiento de Planned Parenthood y su exclusión del programa Medicaid, destinado a personas con recursos limitados. Este programa es fundamental para que muchas clínicas puedan continuar proporcionando servicios esenciales, como exámenes de salud, detección de enfermedades crónicas, y también, en algunos casos, abortos en los plazos permitidos.
La controversia comenzó en 2018, cuando el gobernador Henry McMaster, un republicano, decidió excluir a Planned Parenthood del programa Medicaid. Esta decisión fue impugnada legalmente, argumentando que violaba una ley federal que permite a los pacientes elegir a sus proveedores de salud.
Los fundamentos de la Corte Suprema
La Corte Suprema, ahora compuesta por seis jueces conservadores frente a tres progresistas, decidió apoyar a Carolina del Sur. Los magistrados sostuvieron que la ley no permite a los individuos demandar la exclusión de un proveedor específico dentro del programa Medicaid. El juez Neil Gorsuch afirmó que tales decisiones deben ser tomadas por "representantes elegidos del pueblo", no por jueces no electos.
Esta decisión allana el camino para que otros estados, liderados por republicanos, sigan el ejemplo de Carolina del Sur y comiencen a retirar el financiamiento a Planned Parenthood. La juez Ketanji Brown Jackson, en desacuerdo con la mayoría, advirtió sobre las graves consecuencias que esta decisión tendría para las mujeres de Carolina del Sur y de otras partes del país, privándolas de su derecho a elegir su proveedor de atención médica.
Repercusiones para la salud reproductiva
Las organizaciones pro derechos reproductivos, como Planned Parenthood y el Center for Reproductive Rights, han expresado su alarma ante esta decisión. Aseguran que no solo impactará a las mujeres que dependen de estos servicios en Carolina del Sur, sino que podría tener un efecto dominó que permita a otros estados negar a los beneficiarios de Medicaid el acceso a ciertos proveedores de salud por razones políticas y ideológicas.
Nancy Northup, presidenta del Center for Reproductive Rights, ha advertido que esto podría llevar a un abuso de poder por parte de autoridades estatales, limitando el acceso a la atención médica crítica, especialmente para comunidades vulnerables como personas LGBT+ e inmigrantes.
Reacciones políticas y el futuro del aborto
La senadora demócrata Patty Murray se ha manifestado preocupada por el impacto que esta decisión tendrá para las mujeres en todo el país que dependen de los servicios de Planned Parenthood. Según ella, este movimiento no tiene otra motivación que la de los "extremistas republicanos anti-aborto" que buscan restringir el acceso al aborto de cualquier manera posible.
Contraponiéndose, el senador republicano Lindsey Graham ha elogiado la decisión, considerándola un paso positivo que permitirá a Carolina del Sur y a otros estados evitar el financiamiento público a organizaciones que realizan abortos, incluidas Planned Parenthood.
Desde la anulación de la garantía federal del derecho al aborto en junio de 2022, los estados han tomado el control para legislar sobre este tema, resultando en que alrededor de veinte estados han puesto restricciones severas o prohibiciones absolutas sobre el aborto.
El futuro incierto
Esta situación pone en riesgo no solo los derechos reproductivos, sino también la salud integral de millones de personas. La exclusión de Planned Parenthood del financiamiento público puede limitar severamente la capacidad de atención a muchas personas que necesitan acceso a servicios de salud básicos.
La decisión de la Corte Suprema se presenta como un desafío significativo para la defensa de los derechos reproductivos y la salud en general, siendo un claro ejemplo del impacto que la política tiene en el bienestar de las personas y sus elecciones.
Sin duda, las consecuencias de esta decisión se sentirán a mediano y largo plazo, y queda en manos de la sociedad civil y de los legisladores defender los derechos fundamentales que parecen estar en retroceso.



