La experiencia de los alumnos del Lycée Chrestien-de-Troyes
El **13 de junio** marcará un día importante para los estudiantes de primera en Francia, quienes enfrentarán el **bac de francés**. Para algunos alumnos del **Lycée Chrestien-de-Troyes** en Rosières-près-Troyes, el día anterior se convertirá en una oportunidad para reducir el **estrés** al participar en la final nacional del **Festival de mini-empresas**, organizado por la asociación “Entreprendre pour apprendre”. Este evento se llevará a cabo en el **estadio Charléty**, donde representarán orgullosamente al **departamento de Aube**.
El camino hacia la final
El destino quiso que los estudiantes obtuvieran su **pase** a la capital durante la **final regional** realizada en Troyes a mediados de mayo. En este evento, se reunieron cerca de **50 establecimientos** de Champagne-Ardenne. La propuesta ganadora de estos jóvenes emprendedores fue “La **Pequeña caja auboise**”, una mini-empresa enfocada en la venta de **cestas de frutas y verduras locales**, en colaboración con la **Ferme Razurel** ubicada en Saint-Léger-près-Troyes. Esta idea, aunque simple, demostró ser **efectiva**.
Un pitch que cautivó al jurado
El jurado quedó impresionado no solo por la calidad del **pitch** presentado por Amel y Alma, quienes hablaron en nombre de sus compañeros, sino también por la sólida **organización** detrás de su mini-empresa. Como resultado, el equipo recibió **dos medallas de plata**: una por “Joven emprendedor” y otra por “Desarrollo comercial”. “Era nuestra primera vez en el festival”, comentaron los docentes que acompañaron a los estudiantes, añadiendo que contaron con el apoyo de su mentora, **Chantal Bousquière**.
Creando un proyecto conjunto
En el inicio del curso, se lanzó un **llamado a candidaturas** abierto a todos los estudiantes. En total, una docena de interesados se unieron al proyecto. “Debido a la diversidad de niveles, no teníamos horarios específicos”, explicaron los estudiantes, quienes se reunieron cada martes durante una hora a la hora del almuerzo para definir su propuesta y distribuir las tareas de trabajo.
Un enfoque eco-responsable
“Buscábamos un proyecto que fuera eco-responsable y que priorizase los **circuitos cortos**”, mencionaron los alumnos. Tras realizar un **voto** sobre las diferentes ideas presentadas, optaron por “La Pequeña caja auboise”. Crearon cuatro áreas de trabajo: **comunicación**, **finanzas**, **producción** y **comercial**, distribuyendo las tareas según sus habilidades y afinidades personales. Un sitio web diseñado para su mini-empresa les permitió gestionar **pedidos** de forma eficiente.
Desarrollando un sistema de suscripción
“Operamos mediante un **sistema de suscripciones** que ofrecía dos opciones: un **panier mini-terroir** y un **panier maxi-terroir**”. Además de sus reuniones semanales, los alumnos dedicaron muchas horas para garantizar que las cestas fueran entregadas a tiempo, enfrentando el desafío de trabajar con **productos frescos**.
Un modelo colaborativo
La colaboración fue fundamental en el equipo: “No queríamos que hubiese un jefe entre nosotros. Cuando había desacuerdos, discutíamos, pero notamos que era más fácil comunicarse a través del grupo de **WhatsApp** que en persona”, compartieron. En caso de conflicto, los profesores intervenían como **mediadores**. “Los estudiantes aprendieron la importancia de hacer **compromisos**”, puntualizaron los docentes.
Resultados y beneficios
La mayoría de los **suscriptores** fueron miembros del personal del colegio y padres de alumnos. “Era conveniente para ellos recoger sus cestas al salir del trabajo”, comentaron los estudiantes. Gracias a su esfuerzo, lograron generar unos **centenares de euros** en beneficios. “El **20%** se destina a una **asociación benéfica**, como estipula el reglamento”, añadieron los docentes.
El legado de La Pequeña caja auboise
Para celebrar esta experiencia colectiva, los miembros de la mini-empresa crearon **camisetas** conmemorativas y planean una actividad de cohesión. Este proyecto no solo involucró a los estudiantes, sino también a **profesores** y a la **directora** del lycée, que brindaron apoyo durante el proceso. Sin embargo, todas las buenas cosas tienen un final. La aventura de “La Pequeña caja auboise” concluirá al final del año escolar, ya que las mini-empresas deben disolverse. A pesar de esto, el grupo ya se muestra motivado para iniciar un nuevo reto el próximo año.

