

Brent Franson: De la angustia a la acción frente al Alzheimer
Brent Franson no temía a la **muerte**. Su mayor miedo era morir a causa de la **enfermedad de Alzheimer**. Desde pequeño, recordar ver a personas afectadas por esta condición en la **televisión** le marcó profundamente. Sus expresiones *apáticas* y la **incapacidad** para realizar actividades cotidianas lo hicieron determinar que no quería vivir esa experiencia devastadora.
Su peor miedo se hizo realidad cuando utilizó el **Death Clock**, una herramienta de inteligencia artificial que predice, hasta el minuto, cuándo y cómo morirá una persona. Franson introdujo sus propios **métricas corporales** y hábitos de vida, y se sorprendió al ver que la proyección era que moriría a los 76 años.
Entre las **posibles causas** de su muerte se encontraba el Alzheimer. La idea resonaba en su mente, especialmente porque, en sus veintes, había desarrollado una adicción a los **antidepresivos** y **sedantes** que le impidieron dormir bien durante una década, un factor de riesgo para el deterioro **neurológico**. Además, una predisposición genética hacia la demencia colaboraba con su temor.
Brent pasaba largas horas trabajando, consumía abundantes cenas **tardías** y enfrentaba el desafío de ser esposo y padre de tres hijos. Sin embargo, decidió cambiar su suerte. Se propuso a sí mismo convertirse en un **”atleta del sueño”**. Ajustó su horario para priorizar el descanso y la actividad física, equilibrando así su vida laboral y personal.
Brent Franson es el CEO de Death Clock, una aplicación que predice la fecha de la muerte de las personas
Un año después, volvió a usar el Death Clock. Esta vez, el programa le otorgó **nueve años** adicionales a su expectativa de vida. La causa más probable de muerte seguía siendo el Alzheimer, pero ahora también se incluían enfermedades **cardiovasculares** y cáncer.
Franson comentó: ‘Al final del día, algo tiene que matarte eventualmente. Mi mayor miedo no es la muerte, es el Alzheimer. Solo pensar en tener que vivir con esta enfermedad fue realmente un llamado de atención para mí.’
La creciente alarma de la enfermedad de Alzheimer
A medida que la población envejece en EE. UU., también aumentan las tasas de **demencia**. Actualmente, se estima que **6.8 millones** de estadounidenses padecen la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia. La mayoría de ellos son mayores de 65 años, y se proyecta que esta cifra alcanzará casi **13 millones** para 2050.
La falta de sueño, especialmente el sueño profundo, se ha vinculado a un riesgo elevado de desarrollar Alzheimer. Estudios han demostrado que el sueño insuficiente impide que el cuerpo elimine adecuadamente los productos de desecho del cerebro, aumentando la posibilidad de que se formen **acumulaciones tóxicas** de proteínas que incrementan el riesgo de la enfermedad.
Más de un tercio de los adultos, unos **50 a 70 millones** de personas, no cumplen con la recomendación del **CDC** de dormir al menos siete horas cada noche. Un estudio sugirió que dormir seis horas o menos por noche antes de los 70 años está relacionado con un **incremento del 30%** en el riesgo de demencia en comparación con aquellos que duermen siete horas o más.
Transformando hábitos para mejorar la calidad del sueño
Para reducir su riesgo de Alzheimer, Franson tomó la decisión de eliminar los teléfonos móviles de su dormitorio. Estableció una **hora de dormir** consistente a las 9:30 p.m. y se aseguró de tener su última comida a las 5:30 p.m. cada noche. Científicos aseguran que este hábito ayuda a regular el **ritmo circadiano** del cuerpo.
Adicionalmente, ajustó la temperatura de su dormitorio a unos **15 grados Celsius** para promover un sueño reparador. Aconsejan que las temperaturas entre **60 y 67 grados** son las óptimas para garantizar un descanso de calidad.
Instaló dos juegos de **persianas blackout** en su habitación para eliminar cualquier entrada de luz que pudiera interrumpir su sueño.
La aplicación Death Clock pregunta a los usuarios sobre su estilo de vida, incluyendo ejercicio y dieta
Otro cambio significativo fue la eliminación del **alcohol** de su vida. Este, también asociado con trastornos del sueño, puede reducir el tiempo en **REM**, fase crucial para la consolidación de la memoria.
La **Alzheimer’s Society** explica que el alcohol puede disminuir el volumen de la **materia blanca** del cerebro, esencial para la transmisión de señales en diferentes regiones del cerebro. Esto podría llevar a disfunciones en la memoria.
Franson también hace ejercicio regularmente, alternando entre levantamiento de pesas, **cardio** y **yoga**. Un estudio reciente en la revista *Neurology* reveló que quienes se ejercitaban con regularidad tenían un **35% menos** de riesgo de desarrollar demencia.
Incluso las actividades cotidianas, como realizar tareas del hogar, mostraron beneficios, reduciendo el riesgo en un **21%**. Franson concluye que, a pesar de la tecnología de salud costosa y avanzada, el sueño, la dieta y el ejercicio son más del **90%** de la clave para una vida prolongada.
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