
Una nueva investigación está desafiando las concepciones arraigadas sobre la **anatomía de los dinosaurios** al revelar la primera evidencia de mejillas regordetas en estas criaturas antiguas. Este sorprendente hallazgo ofrece nuevas perspectivas sobre cómo los dinosaurios pudieron haber masticado su comida, sugiriendo que su mecánica mandibular podría haber sido más compleja y semejante a la de los mamíferos de lo que se pensaba anteriormente.
Conexiones de Tejido Blando Sugieren Estructuras Inesperadas en las Mejillas
Tradicionalmente, los dinosaurios han sido retratados con rostros esbeltos y reptilianos, carentes de las mejillas carnosas comunes en los mamíferos. Esta creencia se basaba en el **apoyo filogenético**, que compara animales extintos con sus parientes vivos más cercanos—incluso, en este caso, **reptiles**, que generalmente no tienen mejillas musculares que conecten sus mandíbulas con el cráneo. Sin embargo, algunos **skulls** de dinosaurios, incluyendo el de Psittacosaurus, muestran características óseas que sugieren posibles conexiones musculares.
El estudio reciente, publicado en el Journal of Anatomy, examinó con detalle la morfología del cráneo de dinosaurios, buscando signos óseos que indiquen dónde podrían haberse anclado tejidos blandos. Utilizando un nuevo método llamado **THLEEP** (Predicción del Ángulo de Entrada a los Tejidos Histológicos en Tres Dimensiones), los investigadores analizaron cómo podrían haberse orientado estos tejidos blandos ausentes alrededor del cráneo.
Descubrimiento del Exoparia: Una Nueva Estructura de Tejido Blando
Al observar histológicamente diez especímenes de dinosauriformes, el equipo encontró evidencia consistente de **tejidos conectivos** que unían el **hueso cigomático** (mejilla) y la **mandíbula** (mandíbula inferior). Nombraron a este tejido blando recién identificado como “**exoparia**.” El exoparia parece haber sido una estructura conectiva fuerte que ayudaba a estabilizar la mandíbula en relación al cráneo durante el movimiento de la mandíbula, lo que habría sido particularmente útil para los dinosaurios que procesaban su comida masticando.
Los autores afirman: “Hipotetizamos una estructura de tejido conectivo fuerte que conecta el cigomático y la mandíbula en los dinosaurios, denominada ‘exoparia.’ El tamaño de esta estructura y su proximidad a la articulación craniomandibular sería ventajosa para estabilizar la mandíbula respecto al cráneo durante el movimiento mandibular, particularmente en dinosaurios que se creía procesaban su alimento masticando.”
Implicaciones para los Hábitos Alimenticios y la Mecánica Mandibular de los Dinosaurios
Este hallazgo pone en tela de juicio la visión convencional de la **anatomía mandibular** y el **comportamiento alimenticio** de los dinosaurios. Si estos animales poseían tejidos blandos similares a las mejillas de los mamíferos, sugiere que sus mecanismos de masticación eran más avanzados de lo que se había asumido anteriormente. La presencia del exoparia podría indicar que los dinosaurios tenían la capacidad de masticar con mayor control y eficiencia, potencialmente generando sonidos al masticar que podrían asemejarse a los de los mamíferos.
Aunque **no se han encontrado mejillas fosilizadas**, la nueva evidencia transforma cómo los científicos interpretan los cráneos de los dinosaurios y sus estrategias alimenticias. Este descubrimiento abre emocionantes posibilidades para comprender la evolución del comportamiento y la anatomía de los dinosaurios.



