
Un descubrimiento innovador ha revelado la presencia de **chimeneas hidrotermales de humos negros** en las profundidades del Océano Ártico, justo a lo largo de la Dorsal Knipovich, a casi dos millas bajo la superficie. Esta detección inédita de tales ventos en esta región desafía las **suposiciones** existentes sobre dónde ocurre la actividad hidrotermal en dorsales oceánicas de **bajo** movimiento. El hallazgo, detallado en un estudio reciente publicado en Scientific Reports, abre nuevas avenidas para comprender la **geología** de la Tierra, los ecosistemas marinos y su papel en los procesos del **clima** global.
Hidrotermales en una Ubicación Sorprendente
Generalmente, los ventos hidrotermales se localizan en dorsales oceánicas de **rápido** movimiento, donde el **magma** asciende rápidamente hacia el lecho marino, calentando el agua de mar que se infiltra a través de las grietas de la corteza oceánica. El **Campo Hidrotermal Jøtul**, descubierto a lo largo de un segmento de movimiento lento de la Dorsal Knipovich entre Groenlandia y Svalbard, se sitúa aparte del eje central de la dorsal, lo cual es un fenómeno poco común.
“El agua penetra en el suelo oceánico donde es calentada por magma. El agua sobrecalentada luego asciende nuevamente al lecho marino a través de fisuras y grietas,” explica el Prof. Gerhard Bohrmann de MARUM, científico principal de la expedición MARIA S. MERIAN. “En su camino hacia arriba, el fluido se enriquece en minerales y materiales disueltos de las rocas crustales oceánicas. Estos fluidos a menudo emergen nuevamente en el lecho marino a través de chimeneas tubulares llamadas fumadores negros, donde precipitan minerales ricos en metales.”
El descubrimiento, realizado en duras condiciones árticas, con temperaturas de agua helada, hielo marino a la deriva y períodos prolongados de oscuridad, fue posible gracias a vehículos submarinos autónomos y **submarinos** operados a distancia. Estas tecnologías permitieron a los investigadores mapear el fondo marino y observar directamente los ventos con temperaturas de fluidos que superan los 300°C. Las chimeneas emiten plumas de gran altura ricas en metales y minerales, desafiando la expectativa de que dorsales lentas como Knipovich estarían casi desprovistas de tal actividad.
Emisiones de Metano y Significado Climático
Uno de los aspectos más notables del campo de ventos Jøtul es su inusualmente alta concentración de **metano** en los fluidos de los ventos. El metano, un potente gas de **efecto invernadero**, rara vez es abundante en fluidos hidrotermales, los cuales generalmente están dominados por compuestos de sulfuro de hidrógeno y hierro.
“El Campo Jøtul es un descubrimiento de interés científico no solo por su ubicación en el océano, sino también debido a su **significado climático**, que fue revelado por nuestra detección de concentraciones muy altas de metano en las muestras de fluidos, entre otras cosas,” comentó Bohrmann. Este metano probablemente proviene de la fusión de sedimentos gruesos, que liberan hidrocarburos cuando son calentados por el magma que se infiltra, un juego único en la cuenca ártica rica en sedimentos.
Aunque gran parte del metano liberado de los ventos profundos es consumido por bacterias o se oxida en dióxido de carbono antes de llegar a la atmósfera, su presencia juega un papel en el ciclo global del carbono. Rastrear las emisiones de metano desde estos ventos es crucial para afinar los modelos climáticos, que actualmente enfrentan incertidumbres relacionadas con los flujos de gas del fondo marino.
Ecosistemas Únicos que Prosperan en la Oscuridad
A pesar de la ausencia de luz solar a estas profundidades y latitudes, las chimeneas hidrotermales en Jøtul sostienen comunidades biológicas diversas y activas. En lugar de la fotosíntesis, los organismos aquí dependen de la **quimiosíntesis**, donde los microbios oxidan químicos como el sulfuro de hidrógeno y el metano para generar energía. Animales más grandes se alimentan de estos microbios, ya sea directamente o a través de relaciones simbióticas.
Capas de bacterias cubren las rocas circundantes, mientras que limpets y gusanos poliquetos blancos se arrastran sobre las estructuras de ventos, creando un ecosistema complejo adaptado a condiciones extremas. Estas comunidades de ventos árticos difieren químicamente y biológicamente de las de zonas tropicales y templadas, permitiendo depósitos de carbonato junto a sulfuros en fluidos más frescos.
Los investigadores planean analizar ADN de los habitantes de Jøtul y compararlos con muestras de ventos del sur para entender cómo el aislamiento geográfico en entornos polares puede impulsar la evolución de nuevas especies. Esta investigación contribuirá al conocimiento más amplio sobre la adaptabilidad de la vida y sus orígenes en entornos extremos.
Investigación y Exploración Futura
Basándose en el descubrimiento, el buque de investigación MARIA S. MERIAN regresará a Jøtul con sensores avanzados y equipos de perforación para recopilar datos a lo largo del tiempo sobre la composición de fluidos de ventos, temperatura y dinámicas de pluma. El proyecto se integra en la iniciativa más amplia de Bremen, “El Fondo Marino – La Interfaz No Mapeada de la Tierra”, que integra geología, biología y ciencia del clima para revelar conexiones entre los procesos oceánicos y los sistemas de la Tierra.
A medida que los vehículos submarinos autónomos se vuelvan más capaces y mejore la comunicación por satélite, el Océano Ártico se está convirtiendo en una **frontera** clave para explorar el fondo marino en gran parte no mapeado. Con solo alrededor del 20% del fondo oceánico global censado con suficiente detalle para detectar ventos, descubrimientos como Jøtul resaltan cuánto sigue siendo desconocido bajo la fría profundidad de la Tierra. Esta investigación subraya la complejidad de las interacciones entre dorsales oceánicas y sus impactos en la vida marina y el clima global.



