
El gobierno británico ofrece a los delincuentes sexuales la castración química voluntaria como una alternativa al encarcelamiento. De esta manera quieren aliviar las cárceles abarrotadas. La ministra de Justicia, Shabana Mahmood, expande un proyecto piloto en veinte prisiones e investiga si este tratamiento puede introducirse en todo el país, tal vez incluso obligatorio.
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