
norteSiempre un padre sobreprotector es un padre tranquilizador. Sugiere dos estudios recientes realizados por Departamento de Psicología de la Universidad de Turínen colaboración con elUniversidad Europea de Roma. Punto de investigación El reflector sobre una forma de trauma de relación a menudo descuidado: elhipercontrol parental. Publicado en Abuso y negligencia infantil Y Revista de trastornos afectivosel investigación revelar cómo un estilo educativo sobreprotector, a menudo vivido como cuidado o atención, puede comprometiendo seriamente el desarrollo emocional y cognitivo de los niños. “Hemos demostrado que la intrusión de los padres puede ser tan perjudicial como la negligencia o el abuso”, explica Rita ArditoProfesor de Psicología Clínica y Coordinador del Proyecto de Investigación en Turín. El control excesivo limita la autonomía y evita que los niños cultiven el autoconfiamiento y una percepción saludable del mundo.
Señales en el cerebro: lo que dice la ciencia en el hipercontrollo
En el primer estudio, participaron investigadores de la Universidad de Turín. 71 adultos jóvenes Sin diagnóstico psicológico, pero con experiencias de padres muy controladores. A través de un electroencefalograma (EEG)observaron la actividad cerebral en reposo y descubrieron una conexión entre el control materno percibido y una “activación” particular del cerebro. Aquellos que han vivido una infancia hipercontrolada muestran una mayor actividad en dos áreas cerebrales que generalmente se activan cuando perciben un peligro o decisiones deben tomarse. En otras palabras, Estos jóvenes parecen estar “planeados” para sentirse alerta, Incluso sin una amenaza real. El segundo estudio, realizado en 82 participantesexaminó las reacciones emocionales de aquellos que han experimentado experiencias similares, lo que demuestra que el control de los padres puede dificultar la gestión de las emociones y establecer vínculos afectivos seguros.
Un trauma que cambia el paradigma
Los investigadores proponen reconocer oficialmente hipercontrolle de los padres como una nueva forma de trauma relacional infantilcomparable a los abusos emocionales. El control puede manifestarse en varias formas. Desde la supervisión constante hasta los castigos por opciones autónomas, desde la narrativa obsesiva de los peligros futuros hasta la limitación de las emociones expresadas. Aunque motivados por buenas intenciones, estos comportamientos obstaculizan el desarrollo de la identidad personal y aumentan el riesgo de trastornos ansiosos, depresivos y de dificultad en el manejo de las emociones. En un momento histórico en el que la salud mental está en el centro del debate, la evidencia producida por las universidades de Turín y Roma podría abrir el camino para estrategias de prevención más sensibles e inclusivas.
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