
El Mar del Norte es uno de los mares más concurridos del mundo, y eso también implica contaminación acústica. Las ondas de sonido bajo el agua se mueven más rápido y más lejos que en el aire, lo que significa que el ruido de envío, parques eólicos, extracción de arena y otras actividades se extienden a grandes distancias.
Y eso tiene un impacto en la vida en el mar. Para muchos mamíferos marinos, peces e incluso invertebrados, el sonido es esencial para la comunicación, la orientación y la reproducción. El aumento de los niveles de ruido puede interrumpir su comportamiento, causar daño auditivo o en casos extremos provocan lesiones o mortalidad.
