
Era una fiesta holandesa ‘antigua’ en la Vuelta Femenina. Bajo el liderazgo de Demi Volling, el Orange mantuvo una gran casa en suelo español, donde solo se dejó una migaja patética para el resto. A la paternoster italiana Letizia se le permitió usar la camiseta del líder rojo por un día, por el resto todo era para los jinetes con un pasaporte holandés.
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