
Un secuestro objetivo en el corazón de París degeneró en un caso impactante que deja marcas profundas. Los secuestradores fueron al extremo: cortaron un dedo a sus rehenes y enviaron un video horrible de la mutilación a su hijo. Con este brutal agente de impresión exigieron millones de euros rescatados. La víctima resultó ser el padre de un criptomilionario, que se quedaba en el extranjero en el momento del secuestro.
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