
Un año después de la desaparición de Laura Trappeniers (67) y Marc Olbrechts (72) en Tenerife, los investigadores españoles están seguros de que fueron asesinados en su hogar y terminaron en el mar. Gracias a la ubicación de un teléfono móvil y al cálculo de los flujos de mar, pudieron averiguar dónde fue arrojado uno de los cuerpos. Mientras que los tres sospechosos belgas continúan negando, las huellas de sangre, las huellas digitales e imágenes de la cámara apuntan en su dirección.
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