
La vaquera sigue en 1980. “Ahora tenemos 45 años después y lo demolimos nuevamente”, dice con cierta dificultad. Está incluido en un esquema que ha firmado. Un esquema de detención para cargadores máximos.
Ahora, junto con su primo con quien dirige la compañía, va a hacer algo más. Sembró hierba de elefante este fin de semana de Pascua, en una hectárea y media. Ahora un pequeño palo, en dos años tendrá tres metros de altura. Ha plantado 25,000 esquejes, siempre 75 centímetros en el medio. “Al igual que el maíz”.
“¿Por qué la hierba elefante? Es un producto muy natural, almacena mucho CO2 en el suelo. Al detener la compañía, ahora estamos pasando. Por un lado, quitamos el ganado lechero y el estiércol de los animales, y por otro lado la almacenamos en el suelo. Gamamos mucho más con él solo la reducción del cien por ciento de nuestra compañía”.
