
En una pequeña fábrica en Lochem, el tiempo vuelve a los años 80. En esta ciudad de Gelderland, Thomas Baur (43) es el único en el Benelux que aún produce cintas de cassette. Para muchos medios que ya es cosa del pasado, pero la cinta de cassette regresa de una manera sorprendente. “Es tanto la nostalgia como una protesta contra la digitalización volátil”.
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