
Qué broma en la casa baja. Los partidos de oposición ven esas cinco cintas, que ahora son simplemente firmas, como posibles exfoliantes. Un primer ministro que posteriormente arroja la representación del pueblo. Seguido de un debate interminable con repetición de movimientos, donde nadie, pero realmente nadie lleva nada en el país.
ttn-es-2
