
Hay muy pocas dudas de que el arresto de Ekrem Imamoglu son objetivos políticos. El popular alcalde de Estambul es una amenaza para el régimen del presidente Erdogan. Es por eso que se comporta más que un dictador, pero Europa debe dejarlo comprometerse. “Eso tiene que ver con los 481,000 soldados que tiene el ejército turco”, explica nuestro periodista en el extranjero Guy Van Vlierden. “Y con la verdad aleccionadora de que el cuidado de la democracia y los derechos humanos se convierte en un lujo que no será asequible”.
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