La octava prueba de transportista espacial que Elon Musk sueña con traer un día a Marte, pero que la NASA reservó para futuras misiones lunares se concluyó con un fracaso. El cohete utilizado para el lanzamiento se recuperó correctamente, pero la cápsula (tripulación sin) mostró problemas unos segundos después. Algunas salidas aéreas locales suspendidas para evitar el riesgo de colisión con escombros. Es la segunda explosión para la nave espacial de la compañía SpaceX, que pertenece al actual Ministro de Eficiencia del Gobierno de los Estados Unidos.
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