
Alrededor de setenta residentes de la nueva nave de asilo en Krimpen Aan den Ijssel han presentado una queja ante la Agencia Central para la Recepción de Asylum Sicers (COA). Encuentran las chozas demasiado pequeñas y ruidosas, pero también evalúan el barco como desgastado, sucio, frío y húmedo. “Es difícil vivir aquí”, dice un residente.
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