
Después del arresto, más de un mes después del ataque, sigue un interrogatorio de dos horas. En el caso del Hijo, como suele ser el caso, el arrepentimiento llega demasiado tarde. “Estaba muy conmocionado, pero era el idiota. Tendrá que aprender de él. Sin pensar en ello, fue solo esa vez. Aunque esto no es para él, debe pagar por esto”.
El juez también compartió esa opinión. El niño de 13 años recibe 60 horas de servicio comunitario, otras 60 horas condicionales y 4.600 euros en daños también deben ser reembolsados por los perpetradores. “Como padres, aumentamos el castigo con otro servicio comunitario de 60 horas. En el verano puede trabajar conmigo para trabajar, para pagar la compensación”.
‘Lección pesada, pero una buena’
El contacto con el co -perpetradores está prohibido por sus padres, al igual que el uso de Snapchat. “Snapchat es simplemente peligroso. Si ves mudarse para videos … eso es extraño. Es una lección difícil para él, pero buena. Estoy feliz de que haya sido atrapado, que se quedó de inmediato”.
Kees quiere proteger a otros padres de escenas similares. “Experimentar esto como familia, eso es muy intenso. No he sido un amor en el pasado, pero esto es realmente diferente”.
Él advierte: “No quieres que tu propio hijo haga esto, pero tampoco es que otro niño haga esto. Pero está a la orden del día. Ciertamente si el dinero se agita, son sensibles a eso. Y antes de que te des cuenta, solo estás en él”.
*El nombre de Kees es ficticio. Su verdadero nombre es conocido por los editores.
