
Según las mediciones, la sustancia ya no era un peligro debido a la dilución, pero la molestia del olor permaneció notable durante algún tiempo. A los residentes se les permitió irse a casa, pero se les aconsejó que ventilaran lo suficiente.
El agosto Beernaertstraat permaneció cerrado para el tráfico, pero ahora es accesible nuevamente. La policía y Farys han comenzado una investigación para descubrir la causa de la descarga a través de imágenes de la cámara, entre otras cosas.


