
El domingo sigue a la otra importante competencia, la final de la Copa.
En Stijn Dhulst, quien extendió su contrato durante cuatro años esta semana, existe la tensión necesaria. “Incluso conmigo todavía hay un estrés saludable para el domingo. Jugar para diez mil hombres en Sportpaleis siempre es emocionante”, admitió.
Por lo tanto, el domingo, Roeselare puede recibir su primer trofeo de 2025, pero para eso primero debe ser el último obstáculo, pensar, derrotar.

