
Cientos de empleados del sindicato FNV renunciaron al trabajo en protesta el lunes. Fueron dirigidos en la oficina central por, entre otras cosas, el presidente Tuur Elzinga, quien admitió que sentía “gerente de una especie de espectáculo de mierda en las últimas semanas”. Después de eso, la junta se retiró para consultar sobre cómo proceder.
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