
Aunque la IA es una herramienta útil, según Callewaert, el emparejamiento sigue siendo un proceso humano. “La IA no tiene conciencia emocional, por lo que la coincidencia siempre sucede a través de mí”. La tecnología puede ayudar con la autoinscribe y la experimentación, pero al final se trata de intuición y una conversación en profundidad. “Siento que los que encajan, un algoritmo no puede”.

