
Cada año, el Banco de Alimentos del ZaantRek organiza una colección con el tema ‘No se puede aprender con el estómago vacío’. Este año más de lo habitual, los empleados que clasifican ese pan de jengibre, gachas y mantequilla de maní en el almacén en Assendelft Say.
“En Zaanstad tenemos 7,000 familias que viven bajo el mínimo de subsistencia y aproximadamente la mitad de ellas deben ir a la escuela sin desayuno”, dice Hans Groot, presidente del banco de alimentos.
No solo el desayuno
Martine Fris es voluntaria en el banco de alimentos y clasifica alimentos en una caja tras otra. Además de los productos para el desayuno, también hay mucha vida útil de comida a través de sus dedos, como cientos de frascos de frijoles marrones. “Si tienes un enfoque en inglés, es un desayuno fantástico”, se ríe. Todos los viernes, los clientes del Banco de Alimentos pueden recoger sus paquetes en el Zaanstreek.
Desgracia
Jos KoeDooder, que hoy está apilando enormes cajas con suministros, ve que “ha llegado más de lo normal”. No solo apila, sino que también conduce los paquetes y luego ve dónde termina.
“Es vergonzoso que se necesite tal organización”, dice. A Martine le gusta el trabajo que hace, pero tiene una sensación doble. “Estoy feliz de que haya tanta unión que todos estén participando, pero una pena que sea necesario”.

