
El desafío por la semifinal del Abierto de Australia entre el serbio (24 Slams) y el alemán (cero) ya ha comenzado. Con golpes de chistes, que desde el universo descenderán a la tierra…
Zverev se sienta y espera las preguntas de los periodistas en la rueda de prensa. Se levanta una mano entre el público y todos sonríen: “Alexander, sabemos que te encanta observar el universo y los sistemas planetarios. ¿Puedes decirnos qué te atrae de la exploración espacial?”. Y Sascha sigue el juego: “Intentar comprender lo desconocido. Creemos que sabemos algo, pero en realidad sabemos muy poco”. Hay dos intrusos en la habitación. El primero es el interlocutor de Zverev: además de un periodista, es el bromista Novak Djokovic. El segundo es un elefante imposible de ignorar: “¿Entonces la solución para ganar un Slam está en el espacio?”. Y el alemán: “Está en dejarme ganar”. Sonríen y se desafían con la mirada. Aprendieron a funcionar como tabúes el uno del otro: Zverev se quitó una medalla de oro del cuello y de alumno se transformó en maestro en un par de ocasiones, Djokovic le enfrió sistemáticamente cuando el desafío continuaba en los cinco sets. Ambos partieron hacia Australia con una maleta extra grande, listos para hacerle hueco al Slam que para Sascha y Nole significaría historia. Aunque sea por motivos opuestos.
PENSAMIENTO FIJO
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Si utilizáramos un contador para analizar cuántas y qué palabras fueron más pronunciadas por los duelistas de la semifinal australiana, “Slam” probablemente ocuparía el primer, segundo y tercer lugar para ambos. Djokovic busca su vigésimo quinto triunfo en Melbourne, para consolidarse una vez más como el hombre más exitoso a nivel Major en la historia del tenis y también superar a Margaret Court que cerró con 24. También podría ganar una suma redonda en términos de Títulos ATP individuales: Se había apuntado a Brisbane para ganar el centésimo, pero la misión fracasó sorprendentemente ante Opelka. Y ahora, tras la brillante victoria ante Alcaraz en cuartos de final (reconocida por él mismo como una de sus mejores actuaciones en Melbourne) sueña con matar dos pájaros de un tiro: “Tenemos un acuerdo con Zverev: mientras yo juegue, Debe dejarme ganar siempre en los Slams”, bromeó tras el éxito ante Alcaraz. El alemán había asegurado el pase a la semifinal cuatro horas antes y esperaba encontrarse con su rival, con el sueño de levantar el primer Major de su carrera: “¿A quién preferiría entre Carlos y Novak? Tengo un objetivo fijo, ganar un Slam. Y lo estoy persiguiendo dándolo todo. Estoy preparado para una batalla muy dura, tengo el nivel necesario para ganarles a ambos”. Pero ciertamente, cuando descubrió que su oponente sería el serbio, no mostró una gran sonrisa.
MALDICIÓN
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Sí, porque cuando Nole se enfrenta a Zverev en un Slam todo acaba unilateral. Y siempre es el alemán el que queda decepcionado, como en el último partido del US Open de 2021, semifinales: Djokovic, incluso más que en 2025, es un hombre con una misión. Está desesperado por completar el Grand Slam tras triunfar en Melbourne, París y Wimbledon. Lo único que le falta es la pista dura estadounidense y tiene una cuenta pendiente contra Zverev, considerando que un mes antes el alemán le quitó la oportunidad de transformar el Grand Slam en un Golden Slam, eliminándolo de los Juegos Olímpicos de Tokio. El serbio, que ha saciado a regañadientes su sed de oro, todavía aspira al último Major del año para quedar cuatro de cuatro. Una hazaña que, en la Era Abierta, sólo logró Rod Laver. Nole gana cinco sets pero vence a Zverev: el sueño del póquer en los Majors sigue vivo pero cae en la final contra Medvedev. Sascha, por el contrario, sigue viendo monstruos cuando los partidos de Grand Slam están calientes: el año anterior había logrado perder ante Thiem en la final a pesar de tener una ventaja de dos sets. Y ante Nole en las Majors acabó en un embudo también en el pasado: dos partidos más con el serbio, dos derrotas más. Una vez más en 2021, en cuartos de final de Melbourne: pasa al primer tie break, no al decisivo del cuarto set. Y sale de Australia después de un desafío de tres horas y media. La otra amargura se remonta a 2019, los cuartos de final de Roland Garros: 7-5, 6-2, 6-2 para el serbio, un marcador tan nítido como el de un pasador de fondo. El primer capítulo de la maldición del Slam de Zverev.
ROMA Y LONDRES, LAS ALEGRÍAS DE SASCHA
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En la novela del cruce entre Sascha y Nole, sin embargo, el cero aparece dos veces. Y no sólo llena la lista de Slams ganados por el alemán, sino que también domina las finales ganadas por el serbio ante Sascha. Porque Alexander también correrá el riesgo de convertirse en el tenista más fuerte de todos los tiempos que nunca ha ganado un Slam, pero contra Nole se llevó algunas satisfacciones. Sobre todo en dos escenarios (además de la semifinal olímpica de Tokio que le abrió el camino hacia una histórica medalla de oro): Roma y Londres. En los Internacionales, uno de los jardines de su casa, Zverev se hace amigo del primer Masters 1.000 de su carrera: en 2017, recién cumplidos veinte años, vence a Djokovic por 6-4 y 6-3 en el último acto en menos de hora y media. Y escribe muchas primicias: se convierte en el primer nacido en los años noventa en triunfar en un 1000 y entra entre los diez primeros del ranking. Alguien, en aquella primavera de 2017, planteó la hipótesis de un traspaso. La historia nos ha dicho que Djokovic ha demostrado ser más fuerte que cualquier arruga. Pero entregó otro laurel a Zverev al año siguiente, en 2018. La cita es real, el cetro se lo lleva el alemán: finales de noviembre en Londres, Sascha vence a Federer en semifinales y a Nole en el último acto con una clara victoria. 6-4 6-3. Mismo marcador y mismo tiempo de juego que la Roma. El serbio consiguió 35 hits en sus últimos 37 partidos.
EL MEJOR VESTIDO
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Melbourne 2025 nos dijo que Novak Djokovic y Alexander Zverev tienen cuadernos de Slam con la semifinal marcada en rojo. Las contradicciones del tenis, que al fin y al cabo es el deporte del diablo, lo ven preparado para un desafío con un resultado incierto a pesar de números tan diferentes: 24 Slams a 0 para Nole, que sin embargo es el número 7 del ranking, mientras que Zverev ha subido a la cima durante meses número 2. Para un evento como la semifinal de Melbourne valdrá la pena lucir el mejor vestido: Nole necesita respuesta y claridad en su regate, como en el “crimen perfecto” protagonizado contra Alcaraz. Sascha intentará aprovechar el servicio y la explosividad de tener diez años menos. En la primera ronda contra Pouille perdió 18 aces, en octavos de final contra Humbert llegó a 19. También podrían serle útiles ahora.
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