
Todavía tiene algunos problemas con el idioma: “Mi italiano todavía no es muy bueno. La gramática es difícil y todavía me falta un poco de vocabulario”, admite Ebner. Al menos ya interiorizó el himno nacional. “Como italiano, obviamente tienes que cantar el himno nacional. Lo aprendí con mi madre. Si no lo hicieras, sería un poco como alta traición”, dijo Ebner.
El partido contra el equipo DHB es muy especial para él. Al fin y al cabo, conoce a todos los jugadores alemanes de la Bundesliga. Le encantaría sorprender al favorito medallista de plata olímpico con la “Squadra Azzurra”. Pero Ebner se abstuvo de hacer eslóganes concisos antes del enfrentamiento. “Sería presuntuoso decir que los alemanes tienen que abrigarse. Cuando ves lo equilibrado que está el equipo alemán, tienes mucho respeto”, dijo el portero.
Precisamente de esto la selección de DHB obtiene cierta confianza en sí misma. “Creo que somos mejores en todos los aspectos del equipo”, dijo Kastening. “Sobre el papel, Italia no tiene ninguna posibilidad”, afirmó el derechista antes de la clasificación: “pero sobre el papel siempre es fácil decirlo”. Es importante mostrar la misma motivación que tu oponente. “Si acercamos nuestro nivel de energía y motivación al de los italianos, al final prevalecerá la calidad”, afirmó el jugador de 29 años. No ve esto como un problema: “Sabemos que es una final y cada uno de nosotros quiere ganar el partido. No necesitamos ninguna ayuda motivacional”. Si tiene razón, en la próxima rueda de prensa del DHB las caras deberían volver a relajarse.

