
Lunes pasado comenzó a excavar el estanque Brinktambién llamado Coeswaerde. El nuevo estanque deberá recoger el exceso de agua de lluvia para evitar molestias a los vecinos y empresarios del centro.
No todo el mundo está entusiasmado con el proyecto. Un grupo de Laarders, liderados por Jeroen Ten Kroode y Maria Klingenberg, se opone firmemente. Creen que la renovación afecta al paisaje protegido del pueblo y, por tanto, también perjudica a la economía local.
Así que mantuvieron una petición que fue firmado más de 2.200 veces, fueron a el juez y el comité de objeciones e hicieron lo que llaman ‘solicitud de reconsideración.’ Pero todos estos intentos de detener la renovación no tuvieron el efecto deseado.
Al final, todas las señales políticas y jurídicas fueron verdes y el municipio dio el pistoletazo de salida a la renovación.
De vuelta a la corte
Sin embargo, Ten Kroode y Klingenberg siguen luchando. Esta tarde volvieron a comparecer ante el tribunal de Utrecht. Esta vez cuestionan la base de los planes municipales, que según ellos ahora suponen precipitaciones extremas de 70 milímetros por hora, mientras que los cálculos anteriores se basaban en 60 milímetros por hora.

