
Contra Djokovic, otra prueba más para un tenista inmenso pero a menudo incapaz de gestionar los momentos del partido. La crisis tiene raíces lejanas y afecta también a su plantilla
Melbourne podría ser un momento decisivo para Carlos Alcaraz. No tanto por la derrota en cuartos de final, sino porque la crisis técnica, sobre todo táctica, del número tres del mundo ya está clara. Novak Djokovic, como ya hiciera en la final olímpica de París, ha vuelto a exponer todos los límites que el fenómeno español parece incapaz de superar.


