
La ausencia de los dos titulares hizo bajar el nivel de juego de los nerazzurri, también porque los suplentes…
Por un Inter que va de maravilla, hay otro que lo está pasando fatal. No tanto en términos de resultados – porque el empate contra el Bolonia es el primer “tiempo” parado en la Serie A desde el 1-1 de principios de noviembre contra el Napoli – sino en términos de juego, proactividad ofensiva, dominio en medio de el campo. Porque las ausencias en el equipo de Inzaghi pesan doble: sin Calhanoglu y Mkhitaryan, ante el Bolonia los nerazzurri no supieron atacar el partido como lo hacen habitualmente, ni controlar la ventaja ni gestionar la posesión del balón. La ausencia del turco se hizo sentir mucho: Asllani se había redimido parcialmente en Venecia tras una serie de pruebas incoloras, pero esta tarde volvía a estar perdido. En manos de Freuler y Moro y en la presión frenética de los centrocampistas ofensivos rossoblù, el albanés nunca encontró un punto de partida útil. De hecho, más que nada perdió una serie de balones sangrientos en el medio del campo. Faltaba la capacidad de Calhanoglu para gestionar bajo presión, lanzar y crear. Cómo faltaron las carreras de Mkhitaryan en el centro del campo: sin el armenio, pero con Zielinski, que también fue protagonista de una actuación decente, el Inter tuvo dificultades para revertir la delantera, perdiendo efectivamente el control del medio campo. Y ni siquiera Darmian, tras el gol de tres puntos de Venecia, dio la misma confianza que nunca suele faltar a Bisseck en el centro derecha.
segundas lineas
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En definitiva, el Inter no tiene “dos equipos”, como algunos han insinuado a menudo en los últimos meses. Cuando faltan los titulares, está claro que el equipo gira de otra manera. La actuación de esta noche contra el Bolonia es sólo el último ejemplo, porque cuando falta incluso uno de los jugadores fundamentales de Inzaghi la diferencia se nota: en Venecia llegaron 3 puntos buenos y poco más. En la Supercopa contra el Milan, los problemas físicos de Calhanoglu -durante el partido- y Thuram complicaron respectivamente la gestión en el centro y la incisividad de cara a la portería. Los cambios no fueron incisivos. Pero la plantilla sigue siendo la misma: no se esperan novedades en el mercado, al menos hasta la fecha. Por eso, para Inzaghi, ahora que el técnico nerazzurri tendrá que prescindir de Calhanoglu, Bisseck y (quizás) Mkhitaryan, el imperativo se convierte en uno solo: llevar los reservas al nivel de los titulares. No es una tarea fácil, pero para aspirar al scudetto necesitamos la contribución de… todos.


