
La ciudad también cuenta con sus vecinos para esta campaña. Podrán recoger los carteles de forma gratuita en el ayuntamiento o en la Oficina de Turismo. “Un cartel en la ventana ayuda a que la caca de perro sea inaceptable”, dijo el ayuntamiento.
La aplicación de la ley comienza después de seis semanas. Quien infrinja las normas se arriesgará a partir de entonces a recibir una multa de 250 euros.
