
Por un breve momento en 2013, Robin Thicke estuvo en la cima. Después de una década de crear canciones con tintes de R&B que nunca encontraron más que una audiencia de culto, finalmente tuvo un verdadero éxito monstruoso con “Blurred Lines”, gracias a un video atrevido protagonizado por Emily Ratajkowski, Elle Evans y Jessi M’Bengue.
Pero pronto hubo una fuerte reacción ya que la canción parecía sugerir que existen “líneas borrosas” entre los encuentros sexuales consensuales y no consensuales. La canción también fue objeto de una demanda por parte de los administradores patrimoniales de Marvin Gaye, quienes creían que había robado la canción de 1977 de Gaye, “Got to Give It Up”.
Robin Thicke perdió a casi todos sus fans y a su esposa
Durante todo este tiempo, Thicke consumió drogas y engañó a su esposa Paula Patton. Cuando ella solicitó el divorcio en 2014, él intentó recuperarla llamando a su próximo álbum “Paula” y escribiendo canción tras canción sobre su eterna devoción por ella.
El disco es un paso en falso de principio a fin que los críticos criticaron y los fanáticos ignoraron. Tampoco funcionó. El divorcio finalizó en 2015. Desde que Paula se fue, no ha tenido ni un solo éxito y se convirtió en juez de “The Masked Singer”.
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