
Fpara discutir la sentencia del Tribunal de lo Penal de Módena que confirió a un hombre, culpable de doble feminicidio, circunstancias atenuantes genéricas, condenándole a 30 años de prisión pero evitando la cadena perpetua. Mató a tiros a su esposa e hijastra pero, según argumenta el Tribunal, había “cumplido los 70 años sin antecedentes penales” y “nunca habría perpetrado delitos de tan grave gravedad si no fuera impulsado por la nefasta dinámica familiar que se había ido gestando con el tiempo”. Sin cadena perpetua, luego, por “la comprensibilidad humana de los motivos que empujaron al autor a cometer el delito”.
Un doble feminicidio “humanamente comprensible”. La sentencia de un juez de Módena
La sentencia, firmada por la presidenta redactora Ester Russo, reconstruye el proceso por el crimen de Cavazzona di Castelfranco Emilia en 213 páginas. Un doble feminicidio ocurrió en un contexto de fuerte conflicto familiarcon denuncias mutuas y con la audiencia de separación fijada para el día siguiente. En definitiva, un clima muy tenso.
Es el 13 de junio de 2022 cuando un niño llama al 112 en Castelfranco Emilia. «Ayuda, ahí está mi padre loco que mató a mi hermana.». Salvatore Montefusco acaba de dispararle a Renata Trandafir en el jardín. Y va hacia Gabriela, la madre. Mientras también se produce el segundo feminicidio, el chico se escapa a los campos que separan Módena de Bolonia.
Pero será él, un año después, durante el juicio por doble asesinato contra su padre, quien aclarar que había “una disputa” en la familia causada a menudo por las dos mujeres. Sus declaraciones fueron la base de la sentencia que evitó la cadena perpetua para Montefusco.
La disputa familiar y el “apagón emocional”: lo que hay detrás del doble feminicidio en Módena
Salvatore y Gabriela se conocieron en 2001. Ella era cuidadora, él era contratista de obras y todavía estaba casado al comienzo de la relación. Con Gabriela tuvo un hijo y ella tuvo a su hija Renata venida de Rumania. Poco después de la boda comenzó el intercambio de denuncias: ambos se acusaron mutuamente de acoso. En los relatos de Gabriela hay abusos, amenazas, violencia física, privaciones económicas y acecho, por 13 denuncias.
Para el Tribunal es, por tanto, “plausible” que cuando Renata le dijo una vez más que tendría que salir de casa, este hecho “determinó en su alma, como subrayó repetidamente, que apagón emocional y existencial que lo habría llevado a correr a buscar el arma» a pocos metros de distancia. Y matar a los dos que “nunca, jamás”, según declararon los testigos oídos en la sala del tribunal, habían sido amenazados de muerte anteriormente.
Crédito: ANSA/SANDRO CAPATTI
El acusado vivía “un estado psicológico de profundo malestar, humillación y frustración”.
Según los jueces, el motivo “no puede rastrearse ni reducirse a un mero contenido económico” en la casa donde vivían. Pero tiene que ver con el «condición psicológica de profunda angustiahumillación y enorme frustración” que experimentó el acusado. Una condición determinada por «clima de conflicto muy alto que había surgido en el contexto de la relación conyugal y de la eventualidad concreta de que él mismo tuviera que abandonar el domicilio familiar” y, en consecuencia, también el control y cuidado del niño.
La Corte también habla «de toda esa serie de conducta unilateral y recíproca que, sucediéndose en el tiempo y consideradas acumulativamente” incluso si no integraban la circunstancia atenuante de provocación “ciertamente han tenido determinó la reacción anormal y sin embargo causal del acusado».
No actuó por razones triviales, ni con crueldad.
Al hombre se le dio «la atenuantes genéricos por la confesión, por la limpieza sustancial del expediente, por la conducta procesal y por la situación peculiar del entorno familiar». La sentencia excluye las circunstancias agravantes de premeditación, motivos abyectos e inútiles, haber actuado con crueldad y considerar los malos tratos absorbidos en el asesinato.
“Estamos navegando en un mar de fuerte incredulidad”, afirma en este vídeo Barbara Iannuccelli, la abogada que asiste a los familiares de las dos víctimasGabriela Trandafir y su hija Renata, de 47 y 22 años, y quien se prepara para impugnar el recurso de apelación. Si bien hay muchos comentarios críticos bipartidistas por parte de los políticos.
Ministra Roccella: «no es sólo un retroceso en la antigua lucha para frenar los feminicidios»
La Ministra de la Familia, Eugenia Roccella, habla de «elementos muy cuestionables y ciertamente preocupantes que, de consolidarse, correrían el riesgo de no sólo para producir un retroceso en la antigua lucha para detener los feminicidios y violencia masculina contra las mujeres pero también de abrir un agujero en los cimientos que sustentan nuestro sistema». En resumen, la cuestión no se refiere esencialmente al hecho de que las víctimas sean mujeres.
«Lo sorprendente es el razonamiento subyacente que parece haber guiado al Tribunal, según el cual, según leemos, la situación creada en el entorno familiar habría inducido al acusado a realizar el gesto, con la consecuencia de una comprensibilidad humana de los motivos que empujaron al autor a cometer el delito. No creo que a nadie se le escape el peligro de un razonamiento de este tipo.”
La diputada de la Liga Laura Ravetto anuncia «una pregunta al Ministro de Justicia Carlo Nordio porque la historia no se puede cerrar con un titular de periódico: “frases como ésta no hacen más que anular leyes como el Código Rojo».
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