
Cinco éxitos consecutivos para el líder de la liga: un gol tempranero en propia puerta de Montipò, que no tuvo suerte en un disparo de Di Lorenzo, y la segunda parte de Anguissa
Si se necesitan menos de cinco minutos para empezar a ganar un partido, ¿serán suficientes dieciocho partidos de campeonato para que Napoli construya un sueño y viva en él? El equipo de Conte vence 2-0 al Verona, consigue su quinto éxito consecutivo y se mantiene en lo más alto de la tabla, manteniendo +4 sobre el Inter, que tiene dos partidos menos, y ampliando a +5 sobre el Atalanta, que tiene un partido menos.
LISTO, VAMOS
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Ni siquiera ha llegado el momento de empezar y ya parece terminado: el Napoli tarda 4 minutos y medio en escapar, todo lo hace por el carril derecho, jugando por poco, y cuando Politano abre el área para Di Lorenzo, está claro que podría ser una obra de teatro buena. Lukaku juega el balón, el capitán hace un disparo, el balón va al poste, golpea a Montipò en el hombro y se convierte en el 1-0. Durante mucho tiempo sólo está el Nápoles, que desperdicia mucho e incluso demasiado, pero ésta es una velada extraña, sin Kvara, oficialmente cansado pero de camino a París y con las maletas hechas: y para intentar absorber la melancolía, Neres cae en una parte, la suya, como un equilibrista. Hace marear a Verona, los desordena como un barco en las olas, se hunde, construye, crea y luego se equivocan primero con Anguissa con la puerta abierta y seguido por McTominay, con la puerta de la alegría en pasos. Verona parece pasiva pero no lo es, salen por detrás para evitar una masacre, se acercan a Tengstedt y empiezan a enviar señales que Conte capta. Politano se rebaja, hace que la defensa a veces -pero sólo a veces- se convierta en cinco hombres, pero el dominio sigue siendo claro y el despilfarro exagerado en las decisiones decisivas.
PERO HAY EL
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A falta del 77, Kvara se encarga del 7, Neres, que hace espectáculo y Montipò hace el resto, con el pie sobre el brasileño, luego una picada con McTominay. Sin embargo, es necesario que Faraoni (5′) ahogue la alegría en Rrahmani. Pero el Napoli tiene que cerrar el marcador y, en el minuto 15, Anguissa hace lo habitual, pidiendo a Lukaku que haga de amortiguador para la piedra que pone el lacre: 2-0 para dedicar al pequeño Daniele, el doce- mascota de un año de edad, que falleció hace una semana por una enfermedad incurable.
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