
Serena Dandini (foto de Gianmarco Chieregato).
SCrecí entre las contradicciones de nuestro tiempo y Soy un poco adicto, lo confieso.. Ya no me horroriza que, entre las imágenes de un reportaje televisivo sobre los niños que pasan hambre en la Franja de Gaza, irrumpa alegremente un anuncio alegre y chispeante de un pollo frito o de un sensual chocolate caliente. Pero todavía siento –afortunadamente– una punzada de vergüenza por haber nacido en esa parte del mundo donde puedes festejar y celebrar.
Nunca antes las injusticias y desigualdades habían resaltado más que durante las últimas fiestas navideñas y espero que nos hayan hecho reflexionar sobre el mundo absurdo que ayudamos a construir. Son los anuncios edificantes con coros de niños de todas las razas cantando felizmente al unísono los que más me impresionan. Si este es nuestro ideal imaginario, ¿por qué hemos caído tan bajo?
Las guerras duelen el corazón pero a pesar de estar tan cerca se han convertido en algo abstracto e irreal.un escenario que nos parece irreversible, casi resignados al horror. Sin embargo, nos resulta difícil poner los ojos dentro de nuestras fronteras.
el ultimo Informe del censo nos dio la fotografía de una Italia que flota, no se hunde y no se puede salvar y hay quienes luchan todos los días siempre con el agua en la garganta. Es un gran libro para contarlo. Niccolò Zancan, Antología de los vencidos. Crónica casi poética del presente (Einaudi): una antología de cuentos, bocetos a lápiz que nos cuentan las historias de una humanidad que vive al margen del tan cacareado bienestar.
“Antología de los vencidos. Crónica casi poética del presente” de Niccolò Zancan (Einaudi)
La humanidad al margen
Un pequeño catálogo de personajes que sobreviven en la resaca de nuestra codiciada sociedad de consumo y muchas veces han perdido toda esperanza en su futuro. Hay quienes han fracasado y se ven obligados a volver a vivir con su padre viudo, compartiendo pocas migajas de existencia con el humilde pensionista. La abuela que no puede hacer frente a su pequeña pensión y se ve obligada a robar un bocadillo del supermercado para comérselo, convirtiéndose en un caso periodístico que salpica todos los periódicos.
Hombres y mujeres que por “un accidente de la vida terminaron en problemas” y lentamente se deslizaron hacia los sectores más oscuros de la sociedad. Personas marginadas que ya saben desde el principio que ya no subirán más por esa famosa y ahora inaccesible escalera social. Delicadas y nunca dramáticas, y por tanto aún más conmovedoras, las historias de Zancan están dirigidas a aquellos que todavía tienen ganas de mirar la realidad a los ojos.
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