
Parece tan extraño como sorprendente. En una pantalla se puede ver un holograma de un bebé gigante. En realidad es un feto, no más grande que un melocotón. No es una ecografía divertida, al contrario. Es una forma nueva y revolucionaria de detectar anomalías graves en los bebés en una etapa temprana. Erasmus MC lo llama “una primicia mundial”.
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