
Según él, ya se han tomado muchas medidas: un silenciador en el sistema de sonido, un aparcamiento cerrado y un cartel que pide a los clientes que guarden silencio fuera después de las 22.00 horas. Sin embargo, según la ciudad, continúa una larga serie de violaciones, de ahí el cierre obligatorio.
El directivo lamenta tener que cerrar en este mes tan ocupado, incluso por la tarde. También fue informado muy tarde, afirma, por lo que acudirá al Consejo de Estado.
