
Cualquiera que trabaje en la restauración lo sabe: una propina es más que un extra. Es una señal de agradecimiento por el trabajo duro y la dedicación. Algo que te motive a dar lo mejor de ti día tras día. Pero si ese consejo no se hace, puede evocar sentimientos de injusticia y, a veces, incluso derivar en reacciones violentas. Como en un restaurante del sur de Holanda, donde un aprendiz de chef dio rienda suelta a su frustración y surgió un conflicto que acabó en los tribunales. “¡Sé dónde encontrarte!”
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