
Columna Bart Nijman
Después de que la Nochevieja estuvo nuevamente acompañada de disturbios, destrucción y heridos, el debate sobre la prohibición de los fuegos artificiales parece convertirse en una tradición más celebrada que los propios fuegos artificiales de Año Nuevo. La exigencia de una prohibición está justificada, pero también revela una latente impotencia de la autoridad y la aplicación de la ley.
Mantente informado
Si quieres mantenerte informado sobre todo lo que rodea el tema ganadero, suscríbete a nuestra newsletter mantente informado.


