
Aalgunas personas Nacen para ser más felices que los demás.. Hay quienes cantan bajo la ducha y bailan bajo la lluvia, y quienes se desesperan por una uña rota y experimentan una condición predominante de pronunciada tristeza. Pero lo cierto es que la felicidad no es algo que nos pasa sólo a nosotros. Todos podemos cambiar nuestros hábitos para incorporar otros nuevos a nuestra vida. Y si esto podría darnos más felicidad, ¿por qué no intentarlo?
Conquistando la felicidad: Happygenetics y buenos hábitos
Una de las fronteras más curiosas de la ciencia moderna es la que investiga cómo los factores ambientales y las experiencias vitales (e incluso las emociones) pueden influir en la activación o desactivación de nuestros genes, sin cambiar la secuencia del ADN. Es la llamada epigenética. Esto se aplica a la longevidad, pero la propensión a la felicidad también parece aplicarse.
Incluso se ha acuñado un término ad hoc, Happygenetics, para imaginar cómo un cambio adaptativo en respuesta a estímulos externos (el entorno que nos rodea, nuestro estilo de vida, nuestra nutrición, nuestros hábitos, nuestras emociones y nuestro estado de salud) puede afectar nuestra salud y felicidad. . No El gen de la felicidad: el poder curativo del método Happygenetica (y Sonda) el entrenador y entrenador Richard Romagnoli y el profesor Pier Mario Biava sugieren 5 técnicas que ayudan a generar un estado de calma interior, alegría y conciencia. Es decir, respiración consciente, risoterapia, relajación y meditación, recitación de mantras, prácticas de gratitud y perdón.

¿Suena esto demasiado nuevo? Aquí hay algunos comportamientos más prosaicos para un 2025 más feliz sugeridos por la ciencia y recopilado por la BBC.
1. Cultivar amistades, especialmente en la edad adulta (y avanzada)
La amistad es buena para todos, pero en la vejez puede convertirse en una fuente de felicidad especialmente importante. Si bien los adultos mayores suelen reducir sus redes sociales para priorizar el tiempo que pasan con quienes los conocen bien, varios estudios científicos encuentran que nunca debes cerrarte a nuevos amigos. Mientras que las relaciones con la familia son algo obligatorias, las amistades son relaciones voluntarias y libres, que pueden comenzar o terminar en cualquier momento. Por eso suelen ser más divertidos y menos tensos o difíciles. Con el avance de la edad, los beneficios van más allá del simple bienestar psicológico. Las amistades también mejoran nuestro funcionamiento cognitivo y nuestra salud física.
2. ¿Compasión? Practica también la “felicidad”
La compasión es un fundamento bien conocido de la verdadera amistad. Proviene del latín “sufrir juntos”, compartir el dolor: esta especial empatía nos ayuda a formar vínculos fuertes cuando nuestros amigos necesitan ayuda. Pero existe un estado opuesto, relativamente desconocido e igualmente importante: “con-felicidad”como escribió David Robson en la BBC. Significa alegrarse de las alegrías de los amigos, acoger sus buenas noticias con entusiasmo (casi) como si fueran las nuestras: es decir, ser buenos amigos.
3. Voluntario
Es un lugar donde hacer algo por los demás te hace sentir mejor. Pero es verdad. El voluntariado – dice la ciencia – también puede ayudar incluso cuando se trata de enfermedades graves como el dolor crónico y la depresión. Y si no puedes ayudar a otros seres humanos, también es útil cuidar a los animales. ¿Última alternativa? Las plantas de interior son mejores que nada, especialmente en la vejez.
4. Redescubre tu historia familiar
El pasado puede ayudar al presente, a través dee historias familiares sobre la superación de la adversidad, para ser redescubiertas y transmitidas. Susan M Moore, profesora emérita de psicología de la Universidad Tecnológica de Swinburne en Melbourne, descubrió que las personas que conocen mejor su historia familiar tienen mayores niveles de satisfacción y bienestar. Participar en la tarea de investigar su árbol genealógico puede hacer que se sienta más en control de su vida, junto con una comprensión más profunda de su lugar en el mundo. SVer que nuestras vidas hoy fueron posibles gracias a las luchas y la fortaleza de nuestros predecesores puede brindarnos una sensación incomparable de perspectiva y gratitud.
5. Enumere las cosas buenas por las que estar agradecido
Contar tus bendiciones es un consejo antiguo pero sigue siendo válido. Escribir una pequeña lista de las cosas buenas que te han pasado puede ayudarte a mejorar tu estado de ánimo. Ya sea que se trate de un acontecimiento que cambia la vida, como tener un bebé, o de algo aparentemente intrascendente, como encontrarse con un viejo amigo o disfrutar de la hermosa luz del atardecer mientras se sale a caminar, poner todo en blanco y negro es un gesto que puede marcar la diferencia. .
6. Planifica actividades divertidas
Según una reciente investigación con ratas realizada por la Universidad de Richmond en Virginia, esas entrenados para esperar la recompensa que son más optimista. Esto también podría aplicarse a nosotros:Al anticipar regularmente actividades o eventos agradables, podríamos reprogramar nuestro cerebro para que sea más optimista.
7. No hacer nada
La ciencia también sugiere que preocuparse demasiado por ser feliz obstaculiza el logro de la felicidad. Varios experimentos han medido la decepción de quienes han implementado estrategias encaminadas a la felicidad. La tesis es que aumentar las expectativas y preocuparse demasiado por la importancia de la felicidad genera una sensación de desconfianza y probable decepción. La solución, según Iris Mauss, psicóloga de la Universidad de California, Berkeley, es adoptar una actitud más estoica y aprender a aceptar los altibajos de la vida.
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