
Se plantea la hipótesis de equiparar los impuestos especiales sobre el gasóleo y la gasolina para cubrir la renovación del contrato nacional del transporte público local. La medida podría sumarse al tren reglamentario de un decreto ad hoc que, según las previsiones, debería llegar al Consejo de Ministros hacia el 20 de enero o, alternativamente, llegar con una modificación del decreto Milleproroghe.
La intervención sobre los impuestos especiales
Con esta palanca, el gobierno recaudará recursos para cubrir los costes de renovación del contrato nacional 2024-2026 que afecta a 110.000 conductores de carreteras y tranvías. Se habla de 500 millones de euros en tres años (y no más de 900 millones) que procederán de la alineación de los impuestos sobre los carburantes anunciada, no sin polémica, en otoño. La alineación es una petición que viene de lejos. Desde hace dos años, la Comisión Europea pide que se separen los impuestos sobre los carburantes de las cantidades vendidas para vincularlos al impacto medioambiental. En ese momento, el ejecutivo se apresuró a explicar que se trataba de un acto de equilibrio y que el Estado recaudaría más por el diésel pero menos por la gasolina, sin modificar el efecto sobre los ingresos. En realidad, sin embargo, los volúmenes de diésel vendidos superan con creces el doble que los de los combustibles tradicionales y, según cálculos de Sole24Ore (5 de octubre de 2024), una alineación en seco generaría mil millones de ingresos adicionales para las arcas del Estado. La Conferencia Unificada también abrió el camino para el aprovechamiento de los impuestos especiales para TPL, que hace unas semanas expresó una opinión positiva sobre el proyecto de decreto legislativo que reorganiza los impuestos sobre los combustibles. El documento señala que «en el caso de mayores ingresos estos deberán destinarse al transporte público local».
La próxima ronda de negociaciones
En el ámbito contractual, las partes se reunirán nuevamente el 15 de enero para verificar los compromisos asumidos en el Ministerio de Infraestructuras y Transportes, donde el pasado 18 de diciembre, con la mediación del viceministro Edoardo Rixi, se llegó a un acuerdo para reconocer cuando esté en pleno funcionamiento. , un incremento económico medio de 200 euros. Se ha fijado como fecha límite el 24 de enero para cerrar la disputa.
El contenido de la hipótesis de acuerdo.
Al confirmar la validez de tres años del nuevo contrato, las patronales Asstra, Anav y Agens junto con los sindicatos Filt Cgil, Fit Cisl, Uiltrasporti, Ugl Autoferro y Faisa Cisal han previsto un aumento medio de 160 euros en los mínimos de la tabla cuando en pleno funcionamiento, que se pagará en dos tramos (en marzo de 2025 y agosto de 2026). Con efectos a partir del salario de marzo de 2025, se establece entonces un nuevo elemento diferenciado del salario que asciende de media a 40 euros brutos mensuales, retribuidos durante 14 meses. Además, dentro de los seis meses siguientes a la firma del nuevo contrato nacional, se espera la definición a nivel empresarial de acuerdos entre las partes que regulen la estructura de la jornada laboral con el objetivo de conciliar las necesidades de productividad empresarial con las de conciliación horaria. vida y trabajo acompañado del pago de 40 euros brutos mensuales durante 12 meses. A falta de acuerdo de empresa, con efectos a partir del 1 de enero de 2026, se prevé el pago de 20 euros que las partes a nivel de empresa podrán convertir en 2 días de vacaciones retribuidas.
Para cubrir el período de vacaciones contractual, del 1 de enero al 31 de diciembre de 2024, los conductores de transporte por carretera recibirán en febrero un pago único de 500 euros que estará relacionado con los meses de trabajo real realizados en 2024, incluso en los casos de Trabajo a tiempo parcial (en función del tiempo establecido en el contrato individual), incluido el personal de duración determinada en plantilla a la fecha de la firma del convenio.





