
Durante un torneo mundial, el campeón ucraniano de ajedrez Vassily Ivanchuk fue derrotado por el estadounidense Daniel Naroditsky. Al ucraniano se le acabó el tiempo: cuando se dio cuenta se desesperó, se llevó las manos a la cara y sollozó. El oponente, casi compasivo, tiene dificultades para controlar al rey, pero después de unos segundos de vacilación gana la partida y se marcha. El campeón de Ucrania se queda solo, mientras un juez se acerca para consolarlo

