
Un casete manipulado, quizás perdido. Todo empezó con aquella bandera izada en el partido del Scudetto entre la Juve y la Roma: seguida de polémicas, polémicas, controles infográficos más o menos fiables… pero ¿cuál era la verdad?
Es todo un misterio el del casete, el infame VHS que estuvo ahí o tal vez no, que fue hecho desaparecer o tal vez desapareció por sí solo, escondido en una caja fuerte, escondido en algún cajón polvoriento, custodiado por quién sabe quién, entonces. El objetivo de Turone, la escena del crimen, por así decirlo, es ese. La historia es conocida. 10 de mayo de 1981, 28.ª jornada, menos dos al final del campeonato. La Juve tiene 39 puntos, la Roma 38. La victoria en ese momento valía dos puntos. La Juventus-Roma, no hace falta decirlo, vale el scudetto. En el Comunale di Torino hay quince mil aficionados de la Roma y cincuenta mil de la Juventus. Ingresos récord de la época: 475 millones de liras. Las puertas se abren a las once de la mañana, el partido empieza a las cuatro de la tarde. Una curva cuesta 3.500 liras, 30.000 por la tribuna. De los garajes de Roma salen 70 autocares de aficionados, 2 trenes y más de 1.000 coches. En la tribuna del Ayuntamiento, el abogado Gianni Agnelli, dirigiéndose al alcalde de Roma, Luigi Petroselli, le guiña un ojo: “Querido alcalde, en Roma tienes al Papa que te bendice, tienes a Andreotti y tienes el sol, al menos déjanos el scudetto , además del fondo de despido”.

