
Largas colas en los puestos de oliebollen, las necesarias hogueras y, por supuesto, mucho carburo. Drente celebró hoy ampliamente el día de Año Nuevo, a pesar del clima a veces frío.
Aquí y allá no nos quedamos secos en la provincia, pero lo que a veces fue duro fue principalmente el viento frío. Pero Drent no se quedó en casa por eso.
Esta mañana ya había filas de gente en los puestos de oliebollen de Assen, Klazienaveen y Zuidlaren, entre otros. Por cierto, en este último pueblo se encontraba en el puesto un panadero de oliebollen muy llamativo: René Karst. No lo hizo por su propio bolsillo, porque las ganancias van a CliniClowns.
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