
En el Quirinal se prepara durante horas el discurso de fin de año, el décimo Sergio Mattarella tras su reelección en 2022. Todavía no hay decisiones definitivas sobre el lugar desde el que hablará a los italianos mientras se ultiman los pasos sobre los distintos temas que abordará. Hay que decir que diciembre es un mes lleno de discursos del jefe de Estado: dos de ellos los dirigió a embajadores extranjero e italiano y luego a Altos cargos en los que se trataron más temas políticos o análisis geopolíticos. En cambio, el 31 de diciembrePara tradiciónMattarella se dirige a los ciudadanos, a sus vidas, a sus esfuerzos, pero también a los avances realizados en los últimos años. Y las notas elegidas deben ser de optimismo y confianza, además de realismo, en un período no considerado fácil.
Un discurso de unos 15 minutos, de pie.
Los asesores del presidente no dan demasiados detalles ni avances pero explican que no será un discurso largo. La orientación es aguantar aproximadamente los 15 minutos que Mattarella probablemente entregará estando de pie. La idea es crear la relación más directa con los italianos y, por lo tanto, también el lugar, que aún no ha sido elegido, estará libre de florituras.
Trabajo y jóvenes
El consejo que el Quirinal da a los periodistas es el de no plantear la hipótesis de una intervención excesivamente política, con referencias a la dialéctica entre partidos y dirigentes o a los detrás de escena de última hora, dado que la intención es establecer contacto con los millones de Italianos a los que seguirán por televisión durante la cena de fin de curso. Por tanto, los temas son los de nuestra vida cotidiana, en los buenos tiempos y en las tragedias. Seguramente habrá pasajes dedicados al empleo -a los resultados positivos de los últimos años-, pero también a la plaga de muertes en el trabajo que no se pueden curar y a la del empleo precario. Se prestará especial atención a los jóvenes.
Preocupación por el abstencionismo
Y luego, según algunos avances, debería centrarse en la novedad de estos tiempos que está cambiando la relación entre los ciudadanos y la república: el abstencionismo. Mattarella ha recordado repetidamente que sin participación en las elecciones se corre el riesgo de tener una democracia débil, hecha de fantasmas. Y ya estamos en ese escenario dados los porcentajes de participación en las últimas elecciones. En definitiva, es probable que vuelva a abordar un tema que le toca muy de cerca: el de cómo cuidar la democracia.
Marco internacional: la búsqueda de la paz
También en este caso abordará las crisis internacionales respondiendo a las ansiedades y temores de los ciudadanos. En primer plano están los conflictos más graves, Ucrania y Oriente Medio. Debería hablar de la necesidad, en ambos frentes, de indicar un camino hacia la paz. Un deber de los líderes mundiales, más aún ahora que asumirá el cargo el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump. Una paz, sin embargo, que no sea sólo la esterilización de un conflicto, sino que sea capaz de defender los derechos y restablecer la justicia. Como lo ha llamado varias veces Mattarella, que sea una “paz justa”, es decir, respetuosa de las normas del derecho internacional y de los derechos humanos.



