
Liesbeth van Schie perdió a su hija Zoë tras tomar dos pastillas de éxtasis. Ahora advierte sobre los peligros del consumo de drogas. En las escuelas, en los medios de comunicación, pero también en las cárceles. Después de contar su conmovedora historia a un grupo de detenidos, uno de ellos le hace un regalo muy especial. “Esto me calienta el corazón”.
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