
Mantuvo el récord nacional en todas las distancias de estilo libre, ganó tres medallas olímpicas en Munich 1972, defendiéndose de los alemanes del este, y fue la primera nadadora italiana en establecer un récord mundial. Y sobre todo, fue la primera auténtica diva del deporte italiano.
Novella Calligaris, que hoy cumple 70 años, fue la primera auténtica diva del deporte italiano. Era muy joven, en esa edad fabulosa en la que cada día depara una revelación. A pesar de una soberana indiferencia que utilizó como armadura, lo que le faltaba -sobre todo al principio de su carrera, como ella misma decía- era autoestima. Hubo una Federica Pellegrini antes que Pellegrini: su tierra de origen, el Véneto, la unía, Novella nació en Padua, Federica en Mirano, a 30 km. lejos. Tenía una facilidad de gesto, una naturalidad inherente a los músculos de una constitución pequeña (1,67 metros de altura, 48 kg de peso ideal) que no tiene paralelo. La ligereza fue su firma estilística, una tenacidad invencible fue el propulsor de sus éxitos. Su corta edad, su rostro radiante, una belleza que escapaba a las normas habituales: tardó un momento en convertirse en la niña mimada de los italianos. Era una extraña en un deporte, la natación, que pocos practicaban en Italia. En nuestro país existían entonces 40 piscinas cubiertas. Es decir: sólo París tenía 15. Y de estos 40 sólo 5 estaban a completa disposición de los atletas, en los otros 35 se daba preferencia a los bañistas ocasionales.

