
A principios de noviembre, la ambulancia Wish se dirigió a Pantropica en Luttelgeest. A bordo iba Marlies Doornbos-Kamps con su hermano y su madre enferma entre ellos. Camino a un último día en familia con hijos y nietos.
“Todo se solucionó por completo, fue genial”, reflexiona Doornbos-Kamps. “Nos hizo mucho bien. Lo mejor fue que mi madre estaba feliz”.
Una tarde fue suficiente, eso fue todo lo que su madre había tomado. “No podríamos haberlo hecho sin la ambulancia. No tienes que preocuparte por nada y puedes disfrutar del día. Y es completamente gratis”, dice agradecido Doornbos-Kamps. “Después de ese tiempo hicimos una donación”.

